El mundo conmemora este miércoles 18 de diciembre el Día del Migrante.
Cada 18 de diciembre, se conmemora el Día Internacional del Migrante, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2000 para reconocer el esfuerzo, sacrificio y contribución de las personas que abandonan su lugar de origen en busca de mejores oportunidades.
El objetivo de esta conmemoración es sensibilizar a la población sobre la realidad de los migrantes, así como promover el respeto de sus derechos humanos y garantizar su dignidad. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), actualmente hay más de 280 millones de migrantes en el mundo, lo que representa aproximadamente un 3.6% de la población global.

El trayecto migratorio a través de México está plagado de peligros. Los migrantes se enfrentan a un entorno hostil donde su falta de estatus legal los hace vulnerables a extorsiones, secuestros y actos de violencia. Desde la frontera sur hasta la frontera norte, este viaje no solo implica desafíos geográficos y distancias extensas, sino también riesgos legales, sociales y ambientales que complican su travesía. La barrera cultural, las dificultades lingüísticas y la incertidumbre sobre su estatus migratorio se suman a las constantes amenazas que enfrentan en el camino.
Uno de los mayores retos para quienes atraviesan México es la ausencia de documentación legal. Aunque existen alternativas como la visa humanitaria, muchos optan por viajar sin papeles, exponiéndose a abusos y explotación. Sin un conocimiento claro del sistema legal mexicano y sin derechos protegidos, los migrantes se convierten en blanco fácil de autoridades corruptas y del crimen organizado, que ven en ellos una oportunidad para extorsión y lucro. Cualquier interacción con la policía o grupos delictivos puede convertirse en un peligro potencial.

Las condiciones de traslado agravan los riesgos. Muchos migrantes recurren a transportes peligrosos, como el tren de carga conocido como “La Bestia“, exponiéndose a caídas, accidentes graves e incluso la muerte. Las rutas aisladas que cruzan incluyen terrenos hostiles, desde desiertos abrasadores hasta selvas densas, donde enfrentan deshidratación, enfermedades y peligros de la fauna local. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2023 el 13% de las muertes de migrantes en México ocurrieron por accidentes relacionados con transportes inseguros, mientras que el 11% falleció por heridas o enfermedades asociadas a condiciones climáticas extremas y peligros naturales.
Además, los caminos hacia la frontera norte están controlados en gran parte por el crimen organizado, que gestiona rutas de tráfico de personas y cobra cuotas de paso a los migrantes. Estas redes delictivas, combinadas con disputas territoriales, han llevado a la ONU a clasificar la frontera entre México y Estados Unidos como la ruta migratoria terrestre más peligrosa del mundo. La creciente presencia de migrantes, la constante amenaza de las autoridades y el control del crimen organizado crean un entorno ideal para el tráfico de personas, resultando en numerosos casos de secuestro, asesinato y explotación laboral a lo largo del territorio mexicano.





